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Se trata de una plataforma argentina de teleoftalmología para fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética. Detrás de esta herramienta hay más de una década de investigación en análisis de imágenes médicas, articulación con equipos de salud y un proceso de transferencia tecnológica que hoy contribuye a ampliar el acceso al control oftalmológico.
La retinopatía diabética es la principal causa de pérdida visual prevenible e irreversible en personas adultas en edad productiva, y, a nivel mundial, afecta aproximadamente al 25 por ciento de las personas con diabetes. Aunque puede avanzar durante años sin generar síntomas, un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamientos capaces de evitar gran parte de las complicaciones. Frente a ese desafío sanitario, un grupo de investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) comenzó hace más de una década un camino de investigación que dio lugar a Retinar, una plataforma argentina de teleoftalmología que utiliza inteligencia artificial para ampliar el acceso al control oftalmológico y optimizar el trabajo de los equipos de salud.
El desarrollo nació en el Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones (PLADEMA), de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNCPBA, liderado por el investigador del CONICET José Ignacio Orlando. El equipo científico está integrado además por el investigador del CONICET Ignacio Larrabide y los becarios doctorales del organismo Lucas Telesco y Franco Arellano, quienes desarrollan distintas líneas de investigación en inteligencia artificial aplicada al análisis de imágenes médicas. En articulación con el Servicio de Oftalmología del Hospital de Alta Complejidad en Red El Cruce, a cargo de la oftalmóloga Mercedes Leguía, el proyecto busca responder a una necesidad concreta del sistema sanitario argentino: facilitar la detección temprana de personas con riesgo de desarrollar complicaciones visuales asociadas a la diabetes y fortalecer los programas de teleoftalmología en hospitales y centros de salud.
“Desde el comienzo entendimos que un buen algoritmo era clave, pero que debía ser el punto de partida para ofrecer al final del camino una herramienta integrable al funcionamiento real del sistema sanitario argentino, que permitiera aprovechar la diversidad de hospitales, equipos y formas de trabajo que existen en el país”, explica Orlando.
Un problema silencioso que exige detección temprana
La retinopatía diabética es una complicación producida por el daño que los niveles elevados de glucosa generan sobre los vasos sanguíneos de la retina. En sus primeras etapas puede evolucionar sin afectar la visión, por lo que muchas personas desconocen que presentan lesiones hasta que el deterioro visual ya resulta irreversible. Por este motivo, las guías clínicas recomiendan controles oftalmológicos periódicos para todas las personas con diabetes.
Sin embargo, esos controles no siempre se realizan. La concentración de especialistas en grandes centros urbanos, las dificultades para acceder a turnos, las distancias geográficas y la limitada capacidad de algunos servicios de salud reducen la cobertura del tamizaje.
Frente a ese escenario, Orlando destaca que “la teleoftalmología basada en retinografías no midriáticas surgió internacionalmente como una estrategia para acercar el estudio a los pacientes: como son imágenes no invasivas que pueden ser capturadas por personal capacitado, no necesariamente oftalmólogos, te permite llevar el control a centros de atención primaria u hospitales generales, haciendo las fotos y enviándolas después a especialistas para que las evalúen remotamente”.





