lunes, 16 de marzo de 2026

Alerta de lluvia tóxica tras los bombardeos a depósitos de petróleo en Irán


internacional

Los ataques de Israel y Estados Unidos contra depósitos de petróleo en Teherán suponen un riesgo para la salud de los ciudadanos de Teherán, a los que se ha recomendado permanecer en sus casas, y plantean serias dudas sobre si se cumplió el derecho internacional humanitario.


La "lluvia negra" y la contaminación tóxica vinculada a los ataques contra depósitos de petróleo, los desplazamientos masivos y la continua interrupción de las cadenas de suministro humanitario están alterando la vida en Oriente Medio y más allá, tras diez días de guerra en la región, advirtieron este martes los equipos humanitarios de la ONU.

Desde Ginebra, la portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Ravina Shamdasani, expresó su preocupación por los impactos en la salud y el medio ambiente de los ataques de Israel y Estados Unidos contra depósitos de petróleo en Teherán, donde los contaminantes tóxicos se propagan en el aire.

"Estos impactos plantean serias dudas sobre si se cumplieron las obligaciones de proporcionalidad y precaución según el derecho internacional humanitario", subrayó, y añadió que los sitios atacados "no parecen ser de uso militar exclusivo". Por su parte, el portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Christian Lindmeier, advirtió que la lluvia negra y la lluvia ácida que ha caído en Teherán tras los ataques representan un peligro real" para la población iraní.

"Estamos en contacto con los hospitales y las autoridades, y las autoridades iraníes han emitido una alerta recomendando a la población que permanezca en interiores, especialmente a la luz de los ataques a los depósitos de petróleo", explicó. La agencia de la ONU también monitorea los riesgos para la salud derivados de la liberación masiva de hidrocarburos tóxicos, óxidos de azufre y compuestos de nitrógeno en el aire.

Lindmeier añadió que los informes sobre nuevos ataques iraníes contra infraestructuras petroleras en Baréin y Arabia Saudita generan preocupación por una «exposición regional más amplia a la contaminación», destacando los efectos a largo plazo de estos contaminantes, que afectan la salud respiratoria y contaminan el agua. Naciones Unidas