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El bruxismo es una condición que afecta a muchas personas sin que siquiera lo noten.
Se trata del hábito inconsciente de apretar o rechinar los dientes, generalmente durante la noche, aunque también puede ocurrir durante el día. Sus causas pueden ser diversas, pero el estrés y la ansiedad suelen ser los principales desencadenantes.
El bruxismo puede estar relacionado con múltiples factores, desde problemas emocionales hasta cuestiones físicas. Entre las causas más comunes se encuentran:
Estrés y ansiedad: la tensión emocional puede llevar a apretar la mandíbula como una respuesta inconsciente.
Mala alineación dental: una mordida incorrecta puede favorecer este hábito.
Trastornos del sueño: el insomnio o la apnea del sueño pueden estar asociados con el bruxismo nocturno.
Factores genéticos: algunas personas tienen predisposición hereditaria a esta condición.
El bruxismo puede aparecer a cualquier edad, aunque es más común en adultos jóvenes y personas de mediana edad. Se ha observado que afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque algunos estudios sugieren una leve prevalencia en mujeres. En el caso de los niños, el bruxismo es frecuente en la infancia, especialmente en etapas de desarrollo dental, y muchas veces desaparece con el crecimiento. Sin embargo, si persiste, puede requerir intervención odontológica.
Si bien puede pasar desapercibido, el bruxismo tiene múltiples consecuencias que afectan la salud bucal y el bienestar general. Entre las principales se encuentran:
Desgaste dental: el rechinamiento constante erosiona el esmalte, provocando sensibilidad y debilitamiento de las piezas dentales.
Dolor de cabeza y mandíbula: la tensión excesiva en los músculos faciales genera molestias y puede derivar en trastornos como la disfunción temporomandibular (ATM).
Problemas de sueño: quienes padecen bruxismo pueden experimentar despertares frecuentes o sueño poco reparador.
Dificultades en la articulación de la mandíbula: el uso excesivo de la musculatura mandibular puede afectar su movilidad.
Tratamientos: placas y ejercicios para relajar
Existen diferentes tratamientos para el bruxismo, dependiendo de la severidad del caso. Algunas de las opciones más efectivas incluyen:
Placas de descarga: son férulas personalizadas que se utilizan para evitar el desgaste dental y reducir la presión sobre la mandíbula.
Ejercicios de relajación: técnicas como la meditación, el yoga o ejercicios específicos para la mandíbula ayudan a disminuir la tensión.
Masajes faciales: aplicar suaves masajes en la zona de la mandíbula puede aliviar la tensión acumulada.
Fisioterapia y terapia miofuncional: en algunos casos, un especialista puede recomendar ejercicios específicos para fortalecer y relajar los músculos involucrados.
Tratamientos odontológicos: en casos donde la alineación dental sea un problema, el odontólogo puede sugerir ortodoncia o ajustes en la mordida.
Adoptar hábitos saludables
Reducir el consumo de cafeína y alcohol, ya que pueden aumentar la tensión muscular.
Evitar morder objetos duros, como lápices o uñas.
Practicar técnicas de manejo del estrés, como la respiración profunda o la meditación.
Realizar chequeos odontológicos periódicos para detectar y tratar el problema a tiempo.
El bruxismo puede afectar la calidad de vida si no se trata adecuadamente. Consultar con un especialista es clave para encontrar la mejor solución y evitar complicaciones a largo plazo.
Dra. Viviana González Trevisan – MP 45857
@esteticadentalgtrevisan