internacional
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica prevé más de un 90% de probabilidades de que el próximo episodio de El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre 2026 y 2027. Las proyecciones de las Naciones Unidas para la región, el contraste entre el norte y la costa pacífica sudamericana, y el mapa de riesgos locales.
El fenómeno de El Niño se produce cuando las aguas del océano Pacífico tropical central y oriental se calientan por encima de lo habitual y alteran la circulación atmosférica, modificando los patrones de precipitaciones y temperaturas a miles de kilómetros de distancia.
Las últimas previsiones disponibles indican que este episodio continuará fortaleciéndose hacia finales de año. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad “muy fuerte” durante el otoño e invierno boreales de 2026-2027. Asimismo, hay un 75% de probabilidad de que, entre octubre y diciembre, alcance una magnitud superior a la de episodios anteriores observados desde 1950.
Desde la Organización de las Naciones Unidas destacan que la intensidad y el tipo de impacto dependerán de cada región, época del año y condiciones locales, por lo que no todos los países experimentarán los mismos efectos ni todo evento extremo será atribuible de manera directa al fenómeno.
En América Latina, el impacto se manifestará en extremos opuestos, con especial atención puesta en Sudamérica. Por un lado, las perspectivas regionales apuntan a un escenario de precipitaciones por debajo de la media y temperaturas elevadas en buena parte del norte sudamericano, al igual que en Centroamérica y el Caribe. Por el otro, diversos sectores de la costa pacífica de Sudamérica podrían registrar precipitaciones por encima de lo normal, lo que incrementa sustancialmente el riesgo de inundaciones, crecidas de ríos y deslizamientos de tierra en las zonas más expuestas.