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Cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro, una fecha que invita no solo a promover la lectura, sino también a reflexionar sobre cómo evolucionan los hábitos lectores y el rol que ocupa hoy el libro en la vida cotidiana. En un escenario atravesado por la digitalización, el formato impreso no solo resiste, sino que se consolida como protagonista.
El Día Internacional del Libro se celebra cada 23 de abril y fue establecido por la UNESCO en 1995 con el objetivo de promover la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual a través del derecho de autor. Desde entonces, la jornada se transformó en una oportunidad para fomentar el hábito de la lectura, reconocer el valor de los libros como vehículo de conocimiento y creatividad, y visibilizar a autores, editoriales y toda la cadena del libro
Lejos de ser reemplazado por lo digital, el libro en papel mantiene su vigencia y relevancia. En Argentina, continúa siendo el formato dominante, con una relación cercana a 2 a 1 frente a los soportes digitales en hábitos de lectura y una diferencia aún mayor en ventas.
El crecimiento de los formatos digitales existe, pero se da principalmente como complemento. Actualmente representan alrededor del 5% del mercado, mientras que el libro físico conserva su centralidad. A su vez, quienes leen compran en promedio 4,6 libros al año, cifra que asciende a 7 en los mayores de 65, lo que refleja un vínculo sostenido con la lectura en papel (SINCA).
En este contexto, el libro impreso se resignifica como una experiencia de valor en la vida cotidiana a la que es necesaria acompañar con soluciones y propuestas concretas: “la industria editorial está en constante evolución y queremos acompañar ese proceso: desarrollamos papeles especialmente diseñados para libros, con tonalidad ahuesada, alta calidad de impresión y una experiencia de lectura más confortable, reduciendo el contraste y la fatiga visual”, señala Susana Franco, Gerente Comercial de Gráfica e Innovación de Suzano Argentina —operación local de Suzano Brasil, la mayor productora mundial de celulosa—.
Innovación y sustentabilidad: el nuevo estándar del libro
El avance de la industria editorial no se explica solo por los formatos, sino también por los procesos productivos. Hoy, la innovación en el sector del papel está estrechamente vinculada a la sustentabilidad: desde el origen de la fibra hasta la eficiencia en la producción. “Hoy la innovación en la industria del papel no pasa solo por el producto final, sino por todo el proceso detrás: desde el origen de la fibra hasta cómo se produce, se transforma y se integra en la cadena de valor. Ese es el diferencial que buscamos aportar a nuestros clientes”, agrega Franco.
En este sentido, el desarrollo de papeles a partir de fibra de origen renovable y certificada, junto con la optimización de procesos industriales, permite avanzar hacia materiales con menor impacto ambiental y mayor eficiencia.
A nivel global y regional, además, se observa un renovado interés por la lectura en formato físico, impulsado por la búsqueda de experiencias más tangibles y la expansión de segmentos como el libro infantil, educativo y de no ficción.
En el marco del Día Internacional del Libro, este escenario reafirma una idea clave: lejos de desaparecer, el libro en papel evoluciona. Y lo hace de la mano de la innovación, el diseño y la sustentabilidad, consolidándose como un formato que sigue escribiendo su propio futuro.










