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La Parada Sanguchera creada por Lele Cristóbal, está a punto de cumplir 5 años y se consolida como la sanguchería con mayor presencia en el país.
Pocas comidas resumen con tanta precisión la identidad argentina como el sánguche.
Compañero de camino indiscutido en el día a día, almuerzo exprés a la oficina, a la facultad
o en la juntada con amigos, ritual infaltable en viaje a la costa o al sur por vacaciones, este
ícono popular celebra cada 3 de noviembre su día en homenaje a John Montagu, el Conde
de Sandwich que en el siglo XVIII pidió carne entre dos panes para comer sin abandonar
una partida de ajedrez. Siglos después, aquella ocurrencia aristocrática se transformó en
una pasión popular que en los últimos años dejó de ser una comida de paso para
convertirse en un clásico con identidad propia.
Al frente de esta transformación está La Parada Sanguchera, nacida hace cinco años como
la primera sanguchería con escala verdaderamente federal de la Argentina. Creada por el
cocinero Lele Cristóbal, la propuesta pateó el tablero de lo que hasta entonces se entendía
por "comida al paso", demostrando que viajar o andar con el tiempo justo no tiene por qué
significar resignar calidad ni sabor.
Comida honesta y sin vueltas
El concepto se sostiene sobre una premisa innegociable: producto fresco, elaborado en el
día y con ingredientes reales. La curaduría de Lele Cristóbal, referente de la cocina
argentina, dueño de Café San Juan y de las recetas sin pretensiones pero llenas de
identidad, llevó a que cada combinación tenga carácter propio. Elevó el clásico de la
fiambrería con toques caseros y conservas e insumos de primer nivel traídos directamente
desde sus lugares de origen, de la mano de productores locales de todo el país.
La propuesta recorre un lineal pensado para todos los gustos a través de seis variedades
clásicas: el infaltable de jamón cocido, queso danbo y manteca; la combinación de bondiola
con queso sardo y tomates en conserva; el clásico de salame, pategrás, pepinillos y
aderezos; la mortadela con queso cremoso y berenjenas en conserva; y el de cantimpalo
con queso provolone y pasta de aceitunas. A estas opciones se suma la alternativa
vegetariana, elaborada con queso crema, alcaparras, berenjenas en conserva y queso
gouda. Además, a la carta se le suma el prensado, y la reciente incorporación de “La
Bondi”, un sánguche de bondiola braseada con cocción lenta, sabores ahumados y una
salsa barbacoa de elaboración propia, consolidando opciones reconfortantes a cualquier
hora del día. Hoy, la marca sintetiza esa visión en ‘Tu sánguche en el camino’, porque la
gente ya lo incorporó en su rutina: al ir al trabajo, en una pausa al mediodía o como premio
al volver a casa.
“Para nosotros, el Día del Sánguche se festeja todos los días, porque sabemos lo que esta
comida significa para los argentinos”, afirma Lele Cristóbal. Y suma: “Nuestra propuesta es
simple y honesta: Pan horneado en el día, fiambre de primera calidad y conservas caseras.
Trabajamos codo a codo con productores locales de todo el país, y ese es nuestro mayor
orgullo”.
Lo que se viene: seguir la búsqueda federal
La evolución del menú sigue en marcha. Durante octubre, Lele realizó un viaje a Misiones,
con la idea de seguir recorriendo las rutas nacionales, conectar mano a mano con
productores locales y descubrir materias primas autóctonas e incorporar nuevos
ingredientes regionales a las próximas recetas de la carta.
