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Un análisis sobre las transformaciones en la crianza y la organización del hogar destaca la tecnología como una aliada para acompañar la autonomía de los hijos. El impacto del aumento en la expectativa de vida, la seguridad preventiva y el desarrollo de proyectos personales.
Las formas de criar y de organizar la vida familiar registraron transformaciones en las que las responsabilidades cotidianas se comparten y el hogar se consolida como un espacio central de protección y reunión. A medida que los hijos crecen y ganan autonomía en sus actividades escolares, sociales y laborales, las preocupaciones de las madres no desaparecen sino que evolucionan, adoptando nuevas formas de cuidado orientadas a acompañar la independencia sin estar presentes de manera constante.
En este escenario, el aumento de la expectativa de vida abre nuevas perspectivas para las mujeres de 50 y 60 años. Esta etapa se presenta como una oportunidad para desarrollar proyectos personales, recuperar intereses, viajar y fortalecer vínculos con mayor libertad, manteniendo en paralelo el acompañamiento a sus hijos. En este contexto, la tecnología aplicada al hogar se convierte en una herramienta para supervisar espacios, anticiparse a riesgos y contar con respaldo profesional ante eventualidades, permitiendo vivir con mayor tranquilidad y confianza.
Sobre esta dinámica, Florencia Tsuji, directora general de Verisure en Argentina, señaló: "Las preocupaciones cambian, pero la necesidad de tranquilidad permanece. A medida que los hijos ganan independencia y cada integrante de la familia desarrolla sus propias rutinas, es importante contar con soluciones que acompañen esa dinámica y permitan disfrutar el día a día con más confianza". Bajo este enfoque, las soluciones tecnológicas combinan monitoreo experto y respuesta preventiva para acompañar la vida cotidiana sin interferir en ella.