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Con una decisión unánime, el jurado compuesto por destacados referentes de las letras argentinas distinguió a la obra "El surco y el peso", enviada desde el exterior bajo el seudónimo "Max".
Grandes estacionamientos bajo el sol o la nieve, silos reconvertidos, fábricas al borde del
abandono, supermercados llenos de ecos: un gótico suburbano, de mediodía
interminable, por el que deambulan los fantasmas encandilados que el capitalismo deja a
su paso. Los cuentos de este libro construyen un paisaje agobiante, desolado, una
llanura que queda lejos de todo, incluso del presente. Y, a su vez, esta llanura, con sus
abrumadoras extensiones que parecen anular la posibilidad de la huida o la redención,
sostiene a los personajes que habitan sus historias conjurando una extrañeza que
sobrevive a todo.
Segundo Premio: “Los nudos”, presentado bajo el seudónimo Prima Guada, que
corresponde a Valetin Cacault, de Buenos Aires.
Un universo donde lo cotidiano aparece atravesado por una tensión irrefrenable. A partir
de escenas familiares y reconocibles, los relatos exploran vínculos atravesados por el
cuidado, la violencia latente y el desconcierto. La escritura es prolija, con un buen
dominio de los diálogos, y sostiene climas intensos que construyen personajes tan
frágiles como verosímiles. Los “nudos” del título condensan zonas de conflicto en los que
cada cuento plantea una encrucijada emocional que incomoda y deja huella.
Tercer Premio: "A distinto de A”, presentado bajo el seudónimo Inés Aldasoro, que
corresponde a Ercilia Aitala, de Olavarría, provincia de Buenos Aires.
Una colección que desarma la lógica y vuelve extraño lo cotidiano, donde cada cuento
abre una grieta en la percepción. La prosa, precisa y perturbadora, construye atmósferas
que avanzan con una calma inquietante hasta rozar lo siniestro. El lenguaje mismo
aparece como territorio en crisis, como si las palabras —fracturadas, insuficientes—
también fueran parte del desmoronamiento que atraviesa a los personajes. En estos
relatos, la identidad, el lenguaje y el dolor se tensan hasta revelar que, efectivamente, A
ya no es A.