martes, 5 de agosto de 2014

Oficinas inclusivas, por un entorno de trabajo que no excluya a nadie


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La conciencia de nuestra diversidad en cuanto a las capacidades debe extenderse a los lugares de trabajo, ámbito adonde las personas desarrollan gran parte de su vida. Además de considerar las distintas aptitudes del equipo de trabajo a la hora de planificar el entorno físico, es importante saber todo lo que una correcta estrategia de espacios de trabajo puede hacer para diseñar oficinas para todos.

Según el “Informe Mundial sobre Discapacidad” publicado en 2011 por la Organización Mundial de la Salud, un 15% de la población mundial convive con algún tipo de discapacidad. En América Latina existen alrededor de 85 millones de personas en estas condiciones, de las cuales sólo el 2% encuentra respuesta a sus necesidades. Aunque estos números resultan ya de por sí alarmantes, se estima que en el futuro la discapacidad será un motivo de preocupación aún mayor, pues su prevalencia está aumentando, en gran parte, debido a avances e innovaciones en las ciencias de la salud que han contribuido a alargar la esperanza de vida.

Estas cifras hablan a las claras de la relevancia que adquiere esta población como fuerza laboral. Sin embargo, prevalece en las organizaciones cierto desconocimiento con respecto a cuáles son las modificaciones que es necesario realizar en los lugares de trabajo para facilitar el acceso a personas con capacidades diferentes, y el temor a los gastos que esas adaptaciones puedan generar.

Un enfoque posible es el del llamado Diseño Universal. Este concepto, introducido a finales de los años 80 por el arquitecto norteamericano Ron L. Mace, parte de la idea de diseñar productos y entornos de modo tal que sean utilizables por la mayor cantidad posible de personas, sin necesidad de que se adapten o especialicen, y sin que ello suponga una inversión extra.

Cabe aclarar, que el Diseño Universal no es un concepto exclusivo de la arquitectura y el diseño de productos; es una forma de entender el proceso de diseño y la creación de cualquier objeto, entorno, servicio, actividad o tecnología, en busca de la comodidad, la seguridad, la funcionalidad y la accesibilidad de forma equitativa para cualquier persona.

Las empresas deberían acercarse hacia la tendencia del Diseño Universal al planificar el entorno laboral, no sólo para cumplir con las reglamentaciones vigentes en materia de accesibilidad a los edificios y porque es moralmente correcto, sino porque al diseñar pensando en las personas con diferentes capacidades se benefician todos.

Por otro lado, los lugares de trabajo alternativos tales como los nuevos espacios de coworking y las oficinas satélite se están haciendo cada vez más habituales. Estos entornos son generalmente utilizados por trabajadores no específicos, por lo que la aplicación de las directivas del Diseño Universal en este tipo de espacio será fundamental a fin de poder dar respuesta a las necesidades de una gama más amplia de usuarios.

La accesibilidad es el grado en el que todos los individuos pueden utilizar un objeto, visitar un lugar o acceder a un servicio, independientemente de sus capacidades técnicas, cognitivas o físicas. Se trata de una condición indispensable para la participación e inclusión de todas las personas, cualquiera sea el ámbito.