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Según un nuevo análisis del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, el fortalecimiento de El Niño podría arrastrar a 49 millones de personas adicionales a la inseguridad alimentaria aguda para finales de 2027 en 45 países vulnerables. El fenómeno alcanzará su punto máximo entre septiembre y diciembre de 2026, pero sus efectos sobre las cosechas y la economía prolongarán la emergencia.
El impacto del fenómeno climático El Niño puede prolongarse durante meses tras la reducción de cosechas, el encarecimiento de alimentos y el debilitamiento de los medios de vida en familias vulnerables. Un nuevo informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas advirtió que su fortalecimiento podría empujar a 49 millones de personas adicionales hacia el hambre para finales de 2027 en 45 países atravesados por contextos de pobreza, conflictos y crisis económicas.
Se prevé que el fenómeno alcance su punto máximo entre septiembre y diciembre de 2026, extendiendo sus consecuencias a lo largo de 2027 por la alteración en los ciclos agrícolas. Con esta estimación, la población expuesta a la inseguridad alimentaria aguda en los países analizados pasaría de 225 a 274 millones, lo que representa un incremento del 22%. América Latina y el Caribe se sitúa entre las zonas de mayor riesgo con 16 millones de afectados, destacándose Centroamérica con el mayor aumento proporcional global (83,1%). Asimismo, en África oriental y austral más de 18 millones de personas podrían sufrir un deterioro alimentario, sumados a 8,2 millones en Asia y el Pacífico, y casi seis millones en África occidental y central.
Ante estas proyecciones, la agencia de la ONU amplió sus acciones de preparación y respuesta en más de 50 países, habiendo activado mecanismos desde mayo en Sudán del Sur, Chad, Mauritania, Uganda, Guatemala y El Salvador con transferencias de dinero y seguros contra desastres. Desde el PMA remarcaron la importancia de anticiparse a la emergencia, señalando que cada dólar invertido en programas de acción anticipatoria genera un ahorro de entre tres y siete dólares en pérdidas evitadas y costos de asistencia humanitaria.