lunes, 30 de marzo de 2026

Desafío 2026: Por qué la productividad es la única salida ante la desaceleración económica


economía

En un año marcado por la presión sobre los costos y la escasez de mano de obra, las industrias apuestan a la transformación digital. Para navegar este 2026, la industria debe prestar atención a: la Resiliencia Climática, el Cuello de Botella Energético, las Cadenas de Suministro en Transición y el Impacto Real de la IA,


A medida que entramos en un año de desaceleración del crecimiento económico, la gestión industrial se vuelve cada vez más exigente. Habrá una mayor presión para reducir costos y optimizar las operaciones, ya que incluso las pequeñas ganancias pueden mejorar los márgenes. La expansión da paso a la eficiencia. Solo hay un escenario que evita un reajuste global del balance general: el crecimiento acelerado de la productividad.

La productividad puede impulsar la innovación y la resiliencia necesarias para abordar los retos macroeconómicos, que van desde las crisis geopolíticas y la escasez de mano de obra hasta la gestión de la transición hacia las cero emisiones netas. Es probable que el éxito continuado dependa del rediseño de las operaciones para que funcionen de forma rentable en entornos con costos permanentemente más elevados, mediante la transformación digital, una mayor visibilidad operativa, el replanteamiento de los procesos empresariales y el fomento de la comunicación abierta entre los equipos.

Esto es válido para cada una de las megatendencias del año. A continuación se explica cómo la industria puede utilizar las soluciones existentes para mejorar su rendimiento en 2026 y marcar la pauta para los años venideros.

Por ejemplo deberán tener en cuenta: Los fenómenos climáticos son ahora una realidad operativa, las redes eléctricas se convierten en el cuello de botella de la transición energética, las cadenas de suministro fracturadas están alterando los flujos comerciales establecidos, el impacto multifacético de la IA afectará a casi todos los sectores.

Hay un hilo conductor que subyace a estas tendencias. Gracias a la visibilidad integral de los datos y a la inteligencia artificial, el software industrial ahora puede adaptarse para abordar problemas empresariales cada vez más complejos y está pasando de ser una herramienta que informa sobre las operaciones a una que las ejecuta. En este proceso, el juicio humano se está ampliando y reforzando en toda la cadena de valor.

Las empresas industriales se enfrentan a lo que parece ser un periodo definido como no lineal, acelerado, volátil, pero interconectado. Las empresas que prosperarán no serán las que cuenten con los robots más avanzados o los conjuntos de datos más grandes. Más bien, serán aquellas que sepan hacer los cálculos necesarios para coordinar la inteligencia en todas sus operaciones, convirtiendo herramientas desconectadas en sistemas integrados que aprenden y se adaptan continuamente.

"El crecimiento más lento, los cambios tecnológicos, la incertidumbre empresarial y la actual escasez de mano de obra auguran un año difícil para la industria. Sin embargo, las soluciones digitales existentes pueden ayudar a afrontar los grandes retos que nos depara el 2026", afirmó Kim Custeau, vicepresidente ejecutivo de Gestión de Carteras de AVEVA