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Los incendios forestales ya arrasaron más de 4.000 hectáreas de bosques y viviendas en la Patagonia, incluso en Parques Nacionales.
La crisis climática, la sequía, el viento, las altas temperaturas y los pinos exóticos aumentan los riesgos. Greenpeace reclama al gobierno nacional y a las provincias más prevención, brigadistas e infraestructura para dar respuesta rápida a los incendios; y penalizar la destrucción de bosques.
Según reportes oficiales, desde mediados de diciembre pasado los principales incendios en los bosques andino patagónicos de Argentina se produjeron en la provincia de Chubut, en Puerto Patriada, El Hoyo (200 hectáreas, todavía activo); El Turbio (3.000 hectáreas); Cholila, Villa Lago Rivadavia (15 hectáreas); Epuyén, Cerro Pirque (270 hectáreas); y en el Parque Nacional Los Alerces, zona Lago Menéndez (287 hectáreas, se encuentra activo); y en el Parque Nacional Los Glaciares, zona Cerro Huemul, provincia de Santa Cruz, (340 hectáreas, aún activo).
También hubo incendios que fueron rápidamente apagados en el Parque Nacional Lanín, zona Lago Hermoso, provincia de Neuquén, y en Bariloche, provincia de Rïo Negro.
“La crisis climática exige prepararse para un aumento de los incendios y la dirigencia política debe dejar de negar o subestimar esta situación. Se precisa mucha más prevención, brigadistas y aviones hidrantes, tanto a nivel nacional como en las provincias, para dar respuesta rápida a los múltiples focos que luego se vuelven incontrolables. La sequía, las altas temperaturas, el viento y los pinos exóticos aumentan los riesgos”, señaló Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.
