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En el tedeum por el Día de la Independencia, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, llamó a los argentinos a reconstruir la unidad nacional, superar la indiferencia ante el sufrimiento y trabajar juntos por una patria donde nadie sea descartado. Para expresar ese desafío, concluyó su homilía con una recordada frase de Lionel Messi sobre la fuerza del trabajo en equipo.
La celebración tuvo lugar en la catedral metropolitana de Buenos Aires y contó con la participación del presidente de la Nación, autoridades nacionales, porteñas y representantes de distintos sectores de la sociedad. En la acción de gracias por los 210 años de la Declaración de la Independencia, el arzobispo recibió a los presentes e invitó a reflexionar, a la luz del Evangelio, sobre los desafíos que enfrenta la Argentina.
Junto a la imagen de la Virgen de Itatí, cuya festividad se celebra este 9 de julio, explicó que su mensaje buscaba "ser un aporte, a la luz de la Palabra de Dios, para la reflexión de todos los actores de la sociedad argentina", convencido de que "entre todos construimos la Patria", aun cuando algunas expresiones puedan ser utilizadas para profundizar la fragmentación.
Tomando como eje la parábola del Buen Samaritano, monseñor García Cuerva afirmó que ese relato evangélico "pone de manifiesto la opción de fondo que debemos tomar para reconstruir esta Patria que amamos y nos duele a la vez". En ese sentido, advirtió que la única salida frente a tantas heridas sociales consiste en actuar con compasión y solidaridad.
El arzobispo alertó que la sociedad argentina transita con frecuencia "caminos peligrosos", marcados por la intolerancia, los enfrentamientos permanentes, la descalificación del otro, la crueldad hacia los más vulnerables y la discriminación. También cuestionó a quienes alimentan las divisiones y se enriquecen mediante la corrupción, al sostener que "no es cuestión de ser de tal o cual partido político o gobierno de turno; es cuestión de ser o no honesto y transparente".
Frente a ese escenario, invitó a elegir cada día el camino del Buen Samaritano y no el de quienes pasan de largo frente al sufrimiento ajeno. "En este 9 de julio, pidamos juntos a Dios que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren", expresó.
Convocó a construir puentes donde otros levantan muros y a caminar juntos hacia un desarrollo integral que incluya a todos. Para ilustrar ese espíritu de unidad recurrió a una recordada publicación de Lionel Messi tras un triunfo de la selección argentina: "Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos... El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades". Con esa cita concluyó su mensaje, al invitar a hacer de ese espíritu de equipo un compromiso para toda la sociedad argentina.