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La catedral porteña vivió sus patronales con una misa y bendición impartida del atrio del templo por el obispo auxiliar, Mons. Pedro Cannavó. También hubo diversas propuestas culturales y musicales.
La catedral metropolitana de Buenos Aires celebró la solemnidad de la Santísima Trinidad, patrona del templo, con una misa solemne que reunió a fieles y comunidades de la arquidiócesis en una de las celebraciones más significativas de la Iglesia porteña.
La Eucaristía fue presidida por el obispo auxiliar, monseñor Pedro Cannavó, quien en su homilía recordó que "muchas veces vivimos más como esclavos que como hombres libres, vivimos más como esclavos que como hijos amados de un Dios que es Padre, como hermanos de un Dios que es hijo y contenidos e impulsados por Dios espíritu, por Dios amor".
"Hoy le pedimos a Dios que camine en medio de nuestra catedral y nuestra ciudad y de nuestra patria. Queremos experimentar el amor misericordioso de Dios que nos impulsa cada día a vivir mejor, en la unidad y al servicio del bien común", manifestó el prelado.
Sobre el final de la celebración se realizó la tradicional bendición a la Ciudad de Buenos Aires desde el atrio de la catedral, un gesto que cada año renueva la oración por sus habitantes, autoridades e instituciones.
La jornada festiva también incluyó propuestas culturales y musicales en el interior de la catedral, en el marco de los festejos patronales dedicados a la Santísima Trinidad.
La celebración permitió además recordar el estrecho vínculo entre la advocación de la Santísima Trinidad y los orígenes mismos de Buenos Aires. Según consta en el Acta Fundacional de 1580, Juan de Garay puso la nueva ciudad y su iglesia mayor bajo la protección de la Santísima Trinidad, denominándola originalmente "Ciudad de la Trinidad".
Durante la conmemoración se evocó aquella histórica invocación pronunciada por Garay, que quedó consignada en el acta fundacional: "La iglesia la pongo bajo la advocación de la Santísima Trinidad", expresión que dio identidad tanto a ese templo como a la naciente población rioplatense.
La catedral de Buenos Aires conserva hasta la actualidad ese título fundacional y continúa siendo uno de los principales símbolos religiosos e históricos del país.