domingo, 28 de junio de 2026

Objetivo cumplido: ¿Cómo llega la Selección tras el triunfo ante Jordania?


deportes

El conjunto nacional no sacó el pie del acelerador en la última fecha: ratificó su liderazgo absoluto con autoridad y Scaloni aprovechó para mover el banco pensando en la llave de eliminación directa frente a Cabo Verde.


Argentina sigue a paso firme, no se relaja y mete miedo de cara a lo que viene. En lo que fue el cierre de la fase inicial, la Scaloneta ratificó su gran presente con un sólido triunfo por 3-1 frente a Jordania en la última fecha del Grupo J. Con el pasaje a la próxima ronda en el bolsillo y la cima de la zona asegurada, el búnker argentino ya dio vuelta la página y empezó a estudiar detalladamente a Cabo Verde, el rival confirmado para los octavos de final.

El partido se destrabó rápido gracias a la jerarquía individual y al pizarrón de Scaloni. La primera gran emoción llegó a través de la pelota parada: Giovani Lo Celso se hizo cargo de un tiro libre al borde del área y metió un zurdazo magistral que se colgó en el ángulo del arquero jordano. El volante tuvo así su merecida revancha, ya que apenas cinco minutos antes le habían ahogado el grito por una posición adelantada milimétrica que cobró el juez de línea tras un disparo suyo que besó el poste izquierdo.

Con la ventaja a favor, la Albiceleste no sacó el pie del acelerador y siguió lastimando por las bandas. Tras una buena trepada por izquierda, se generó una doble situación de peligro que derivó en un penal clarísimo sobre Marcos Senesi, quien se había mandado al ataque con pura decisión. Desde los doce pasos, Lautaro Martínez no perdonó, cambió la falta por gol y estiró la diferencia para irse al descanso con total tranquilidad.

En el complemento, Jordania metió un llamado de atención y aprovechó una desatención en el fondo argentino. A la salida de una buena jugada colectiva por el sector derecho, Musa Al-Taamari recibió un centro atrás y puso el descuento 2-1 que encendió las alarmas. Sin embargo, la reacción asiática quedó solo en un susto. Scaloni movió las piezas, mandó piernas frescas a la cancha y la Selección volvió a adueñarse por completo del ritmo del juego.

La frutilla del postre llegó de la mano del capitán. Leo Messi frotó la lámpara en un tiro libre cerca del área y, con una genialidad fiel a su estilo, sacó un disparo rasante por afuera de la barrera que dejó sin respuestas al arquero para sellar el 3-1 definitivo. Triunfo redondo para estirar la racha, mantener el romance con la gente y encarar los mano a mano con la confianza por las nubes.