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Franco Colapinto festejó en Buenos Aires con su gente.
La Ciudad vivió una fiesta histórica con la exhibición de Franco Colapinto corriendo por las avenidas Libertador y Sarmiento, frente a 600 mil personas en Palermo. El motor V8 que aceleró el piloto argentino se escuchó a varios kilómetros y marcó el regreso de la máxima categoría del automovilismo mundial al país tras 14 años.
El circuito por el que anduvo Franco a fuerza de trompos y aceleraciones abarcó tres kilómetros y se concentró en torno al Monumento a los Españoles. Tras la primera vuelta del mediodía, que dejó la marca de los cauchos quemados en la calle, el piloto de Alpine ya había pasado a la historia como el primer argentino en conducir una máquina de F1 por el asfalto porteño.
“La alegría que hoy nos dio a todos Franco solo es comparable con las grandes celebraciones de la historia argentina. Fue una gran oportunidad para mostrarle al mundo la pasión que tenemos por los fierros y la capacidad de la Ciudad para organizar eventos de este tipo”, sostuvo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, junto a su esposa, la periodista María Belén Ludueña. Y agregó: “Ya tenemos confirmado el MotoGP para el año que viene y queremos ir por más: que el sueño de la F1 en el Autódromo se haga realidad en poco tiempo”.
"Fue una gran oportunidad para mostrarle al mundo la pasión que tenemos por los fierros y la capacidad de la Ciudad para organizar eventos de este tipo".
Miles de personas llegaron al circuito desde la mañana: familias enteras y un público mayoritariamente joven llevaban carteles y merchandising con el nombre del piloto pilarense y los colores de Alpine. Los balcones de los edificios parecían tribunas, como en Mónaco, con banderas y gritos de aliento.
En un fin de semana en el que convivieron eventos masivos como el inicio de la Feria del Libro, el final del BAFICI, el show de No te va a gustar en Ferro, Margarita en el Planetario y la Maratana en Puerto Madero, el despliegue de la organización de la Ciudad en Palermo incluyó las áreas de Seguridad, Espacio Público, Tránsito y SAME. Para garantizar el orden, se prohibió el acampe y la venta ambulante, hubo un operativo especial de limpieza y más de 1.200 policías.
"Esto fue impresionante, hubo mucha gente y lo disfruté. Para mí fue un placer y un orgullo enorme estar acá: es algo que no imaginaba, sí lo soñaba, pero no pensé que iba a llegar tan pronto. Ojalá que dentro de muy poquito tengamos un Gran Premio de Fórmula 1 en Argentina", reconoció Franco, que hizo varios giros con un coche de carrera icónico: un legendario Lotus E20 del año 2012, cuya tecnología lo hace todavía más potente y ruidoso que los actuales híbridos V6 de F1.
Equipado con un motor Renault V8 de 2.4 centímetros cúbicos, los colores del equipo BWT Alpine Formula One Team y el #43, su sonido ensordecedor hizo vibrar las ventanas de los edificios y provocó en el público un estado que transitó entre el estupor y la fascinación.
La segunda pasada hizo delirar a la gente: con las clásicas antiparras de lente dividido que usaban los corredores de mediados del siglo XX y una bandera argentina, Franco dio varias vueltas a bordo del Mercedes-Benz W196, una réplica del famoso Flecha de Plata con el que Juan Manuel Fangio ganó los campeonatos mundiales de 1954 y 1955. Resplandeciente, con dos escapes cromados asomándose por el costado derecho, llevaba el #16 en la trompa: el número que usó el quíntuple campeón mundial durante sus carreras más exitosas.